viernes, 25 de noviembre de 2011

Cuarta entrada del resumen de los blogs a los que sigo.

Carlos Gómez de Aranda, profesional en psicopedagogía, ha elaborado un estudio en donde muestra las pautas para detectar la dislexia en los estudiantes. Además no solo muestra como detectarla sino que también se centra en como tratarla creando asi todo un protrocolo que abarca desde la educación infantil, hasta la educación postobligatoria (bachillerato y ciclos formativos). Una vez transmitido este inciso, ahora me voy a centrar en el tema de la transmisión de valores de una generación a otra. Esto es un acto comunicativo de elevada importancia ya que al tranmistir nuestras costumbres, nuestro hábitos, nuestras pautas acerca de diversos temas, contribuimos a formar parte de su educación y formación social y cultural. Es decir, ampliamos sus conceptualidades y les ayudamos a ser mejores. Pero este propósito no es tan sencillo como parece, ya que no solo hay que transmitir los valores, sino que esos valores deben exponerse de una forma adecuada para ellos, es decir, primero tenemos que aceptar como son ellos, las influencias de los nuevos tiempos que están recibiendo constantemente y comprender que no podemos hacerlos a nuestra medida. Si no asumimos lo que son, si no existe la aceptación incondicional de la persona, serán muy difíciles las relaciones familiares y sociales y la comunicación para la transmisión de valores no será posible. Por tanto es necesario tener un buen ambiente familiar, ya que éste es el primer pilar para la constitución de una comunidad y potencializará la enseñanza de los valores positivos. Es de aquí, de la familia de donde se forman algunos conceptos básicos y esenciales a lo largo de la vida del individuo. Es el caso del aprendidaje del "deber", "sacrificio" y "entrega" sin esperar nada a cambio. Nuestra sociedad actual, cada vez está más centrada en los interes personales de cada individuo, incluido en el ámbito familiar. Hay en consecuencia, una diferenciación muy marcada de lo individual y lo colectivo del entorno aunque hoy en día aún se conservan los valores familares citados anteriormente. Ésta individualización de intereses, se puede deber a la ausencia de la mujer por su incorporación al trabajo, pero en orden de rango está primero la calidad del tiempo que compartan unidos al tiempo que éstos compartan. Además a la mujer se la exige demasiado, por tanto es necesario la división de las tareas en el hogar y que el seno de la familia esté unido a través del amor (a la esposa, al marido, a los hijos y a todos los integrantes de la comunidad familiar).

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